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Diarios

Intercambio con Raalte

Este año, desde el colegio, se ha organizado una nueva experiencia de intercambio, esta vez con un colegio de Raalte (Holanda) llamado Carmel College Salland.

Este año, desde el colegio, se ha organizado una nueva experiencia de intercambio, esta vez con un colegio de Raalte (Holanda) llamado Carmel College Salland. Los alumnos holandeses nos visitaron en noviembre y pasaron con nosotros siete días que fueron inovidables. Desde que se fueron estábamos deseando devolverles la visita y lo hicimos en el mes de marzo. Durante diez días vivimos con ellos y sus familias, en sus casas, compartiendo lo que ellos hacían.

El colegio era muy grande, tenía casi 3.000 alumnos y la organización era muy diferente comparándola con la de aquí. Holanda es un país muy llano, casi sin elevaciones por eso casi todo el mundo tiene una bicicleta y el coche se usa muy poco. Muchos de nosotros íbamos al colegio en bici y algunos llegaban a hacer un recorrido de hasta una hora ya que aunque unos vivían en el propio pueblo muy cerca del colegio otros vivían en otros pueblos o en granjas alejadas. Las costumbres eran bastante diferentes. Primero nos teníamos que levantar muy temprano si queríamos que nos diera tiempo a pedalear hasta el colegio. El primer descanso lo hacían a las 10 y media, todo el mundo se reunía en una especie de cantina ya que fuera hacía demasiado frío. La hora de comer era sobre las 12 y media y su comida consistía en un sandwich y una bebida. Las clases acababan a las cuatro, a esa hora volvían a casa en bici y a las seis cenaban, la cena era la comida fuerte del día. Después de cenar, normalmente se quedaban en casa trabajando o ayudando y sobre las nueve se iban a la cama.

Durante los diez días hicimos un montón de actividades distintas y como compartimos nuestra estancia con chicos franceses muchas de ellas eran conjuntas. Durante nuestro primer día nevó, ver el paisaje holandés de color blanco era algo mágico. Ese día también tuvimos la oportunidad de visitar paseando el pueblo de Raalte que, aunque pequeño, es muy bonito. Además fuimos visitando en una excursión en bici todos los pequeños pueblecitos de los alrededores. También participamos en un torneo de volleyball y visitamos distintas granjas aprendiendo mucho sobre la elaboración de productos lácteos... Pero, sin duda, lo que todos estábamos esperando y no nos defraudó fue nuestra visita a Ámsterdam. El día amaneció lluvioso pero eso no nos desanimó, nuestro trayecto duró tres horas en bus pero mereció la pena. Al llegar hicimos un recorrido en barco por sus canales donde nos fueron enseñando los elementos emblemáticos de la ciudad. Más tarde visitamos la casa donde Ana Frank estuvo escondida durante la 2ª Guerra Mundial. A pesar del mal tiempo la ciudad nos encantó. Con lo bien que nos lo pasamos y todas las cosas que hicimos el tiempo se nos pasó volando y, sin darnos cuenta llegó el día de la despedida. Todos estábamos tristes pero esperábamos poder volver a vernos pronto. Lo cierto es que nuestra experiencia con el intercambio
fue estupenda.

Carmen Ferrer