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Una brújula ante el TDAH

Vanesa Freaza
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10 Orientaciones para padres de niños con T.D.A.H.

TDAH son las siglas de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

Se trata de un trastorno de origen neurobiológico que se caracteriza por tres síntomas clave: la dificultad para mantener la atención, la hiperactividad y la impulsividad.

Es aconsejable desde muy pequeños enseñarles a tolerar la frustración, a que tengan límites, normas y cariño, al igual que realizar juegos con ellos o actividades de atención (puzzles, laberintos, sopa de letras, sudokus, actividades de autoinstrución, mandalas….)

A continuación citamos 10 pautas que se pueden seguir:

1. Establecer y consensuar normas-consecuencias de comportamiento sencillas, claras y concretas, es decir, que el niño sepa qué es exactamente lo que se espera de él. Tiene efecto que las mismas normas tengan las mismas consecuencias. Por ejemplo, norma: al llegar a casa pones la mochila en la zona de estudio; explicación de la norma: sino la pones podemos tropezar y caer; consecuencia del incumplimiento de la norma: mientras no pongas la mochila en su sitio te quedarás sin jugar.

2. Las instrucciones y respuestas verbales de los adultos han de ser breves, precisas y concretas. No son más eficaces las amenazas verbales continuadas, los reproches y las discusiones permanentes.

3. Resulta útil practicar en casa conductas sobre como compartir cosas y respetar el turno de palabra. Permitirle el acceso a juguetes, cromos, películas, cuentos, etc. que despierten interés entre sus compañeros para facilitar su integración y participación. También es conveniente invitar a sus compañeros a su cumpleaños o a su casa, estableciendo un plan de juego preestablecido. Es aconsejable supervisar el comportamiento mientras juega.

4. Los castigos deben tener una duración limitada, no es útil prolongarlos sistemáticamente, pues son difíciles de cumplir, pueden originar en el niño ansiedad, sentimientos negativos y, además, no son más eficaces que los castigos cortos.

5. Tratándose de niños hiperactivos o nerviosos, no es aconsejable que los padres limiten las salidas de casa y los contactos con amigos y compañeros. Algunas familias, por temor a las críticas y protestas de vecinos y conocidos, pueden retener al niño en casa durante períodos prolongados de tiempo, con el perjuicio consiguiente que supone limitar sus posibilidades de participar en juegos y actividades grupales y, por tanto, dificultando su adaptación social e incrementando la ansiedad y, con ello, la hiperactividad o el nerviosismo.

6. Conviene establecer hábitos regulares, es decir, horarios estables de comida, sueño, para ver la televisión, hacer los deberes escolares, etc. Aunque al principio los niños pueden protestar, si los padres persisten y son constantes, los hijos ganarán en confianza y seguridad.

7. Los adultos deben estar atentos a posibles situaciones conflictivas, por ejemplo, si estamos en la cola esperando a que nos toque se puede llevar un libro para que lo lea, o realizar algún juego, o hacer adivinanzas, mientras esperamos el turno.

8. Cuando el niño ha de realizar tareas nuevas es útil dividir la tarea en pequeños pasos y ensayar con él previamente para llegar a la tarea deseada.

9. Para garantizar experiencias positivas que puedan potenciar la autoestima del niño es muy recomendable comenzar el aprendizaje con tareas simples y fáciles, que puede resolver correctamente y garantizar de este modo las experiencias de éxito. Es esencial adoptar un enfoque positivo en las relaciones con los hijos. En lugar de insistir en lo perturbador que resulta su comportamiento, son más aconsejables las referencias positivas a las habilidades y éxitos que éstos logran. Por ejemplo, si un hijo realiza con rapidez las tareas domésticas que tiene asignadas (ordenar su habitación, recoger sus juguetes, ….), sin necesidad de recordatorios previos, o cumple desde hace días el horario de llegada a casa, los padres deben aprovechar estas circunstancias para mostrar su satisfacción.

10. Conviene no olvidar los efectos del aprendizaje social. Los niños observan lo que ocurre a su alrededor y después reproducen los comportamientos aprendidos. Por ello, es aconsejable que los adultos seamos un modelo de conducta a seguir.

Enséñale a pescar y no pesques por él.

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